Relación universidad-empresa-Estado-comunidad: diálogo de saberes para la construcción de nuevo conocimiento en el área. Favoreciendo las funciones sustantivas de las organizaciones que corresponden a la docencia, investigación y extensión

Las relaciones de las universidades deben tener como fundamento inicial la heterarquía. Warren McCulloch en 1965 introdujo el término de heterarquía en un trabajo de redes neuronales para referirse al mando potencial, que se establece con base en la información correcta que constituye a la autoridad; las decisiones se toman desde una posición en la cual se asume una acción concreta sabiendo que hacer para resolver el problema, cada persona aporta a la solución desde su saber producto de su historia de vida, el conocimiento disciplinar y las experiencias (Perlo, Costa, López y De La Riestra, 2012).

En consecuencia, la jerarquía como relación organizacional que buscó el poder a través de la imposición y dominación por la necesidad del hombre para controlar y dominar, creando relaciones humanas tóxicas debe desaparecer de las Universidades, para poder reconocer a los individuos de la comunidad y sus conductas individuales, evitando el aislamiento. Es hora de pensar y actuar juntos, se debe promover y fortalecer las acciones colectivas, la participación en red sin lugar a dudas genera mejores y sanas acciones que han de movilizar los aspectos económicos, sociales y ambientales de la organización, En palabras de Capra (1999) la ecología promueve ecosistemas o relaciones basadas en la confianza; una comunidad sana tiene como fundamento el respeto y la confianza mutua que les permite actuar en un círculo, se trata de vivir y convivir retornando al holón matriz, (totalidad), fundamento de la convivencia en tribu, nadie es más fundamental que otro, en coherencia con (Brigg y Peats, 1999, citado por Perlo et al., 2012), cimentando las mejores relaciones organizacionales denominadas eco-holoarquía. 

Queda claro que las acciones y las relaciones de los actores de la Universidad y su contexto próximo deben propender por un diálogo asertivo rompiendo las relaciones de poder que impiden el desarrollo humano y consecuentemente obstaculizan las habilidades y competencias de los individuos (Bourdieu, citado por Otero, 2017), interrelacionándose adecuadamente para la gestión de la sostenibilidad. La comunidad debe promover desde su normatividad y costumbres un comportamiento que propenda por la equidad y la verdadera eco-holarquía que se fundamenta en el comportamiento ético, el respeto y la confianza de acuerdo con Perlo et al. (2012).

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